La Cultura Como Nexo de Unión entre los Europeos

"El Mar de Hielo" de Caspar David Friedrich (1824)

El Arte y la Cultura son factores determinantes en la creación de una conciencia y espíritu de nación. Si los olvidamos no hay proceso de unificación europea.

A diario se escucha en el incesante traqueteo de los medios audiovisuales, las noticias y los interminables reportajes, discursos políticos y disertaciones, hablar del “fracaso estrepitoso” de la creación de una conciencia europea. Es decir, la presunta incapacidad de las organizaciones por cumplir su objetivo de hacernos a nosotros, sus ciudadanos, sentirnos identificados con la llamada “identidad europea”. Se culpa a la magnitud de las intenciones (demasiado ostentosas tal vez), pero a lo mejor deberíamos poner nuestra vista no en el objetivo, sino en los medios que se están utilizando para llevarla a cabo. O más bien los que no.

La cultura es lo único capaz de unir a millones de personas hacia una causa común y que se sientan parte de algo más

Las altas esferas del gobierno europeo -y las no tan altas- parecen haber olvidado por completo la sustancia cohesionadora de toda “nación”. De toda identidad nacional. Esta es la cultura. La cultura es, y siempre ha sido, lo único capaz de unir a millones de personas hacia una causa común y que se sientan parte de algo más. Sin esa cultura común (lengua, historia, arte…etc) un francés no se sentiría francés, ni un español, español… El enfoque de esta creación de conciencia europea parece haberse centrado en factores como la geografía, la economía y la política, a imitación de unificaciones nacionales del siglo XIX como la alemana. Sin embargo, en esta imitación del proceso llevado a cabo por el archiconocido canciller Bismarck, el gobierno europeo ha olvidado un factor determinante: en la Alemania del siglo XIX hacía tiempo que desde la cultura ya se había hecho sentir conciudadanos con origen común a todos los germanos. Hay, sin duda, intentos de guiar a la gente hacia el camino de una cultura europea. Y los pocos que se han instaurado en colegios, universidades… han abierto la mente a miles de jóvenes hacia un nuevo rumbo de unión. Hacia la realización de que todos los europeos y, en última instancia, todas las personas, somos parte de lo mismo.

Hablamos de Arte en mayúsculas

Sin embargo, para que este acierto llegue a buen puerto es innegable la necesidad de financiar una cultura europea. De apoyar desde lo alto del gobierno de la Unión Europea proyectos destinados a crear conciencia de nación. Y no hablamos sólo de proyectos con temática histórica y del clásico “culturas que se encuentran” que sin duda son lo que más ha abundado hasta ahora. No. Hablamos de pintura, de literatura, de música. De Arte en mayúsculas. De cómo artistas de toda Europa pueden colaborar entre sí y con los ciudadanos en proyectos apasionantes que exciten la mente y la conciencia nacional de una nueva “nación” que se quiere crear.

Que juntos creemos una cultura europea

Hacer sentir al alemán que también lo francés, lo español… forman parte de la cultura de su trasfondo (como efectivamente viene siendo gracias a la educación pro-diversidad europea que ha sido instaurada en años recientes). Sentir que no solo son culturas ajenas a las que admira, sino que también son las suyas. Que la historia de cada uno de los países europeos es parte del cuadro de la historia de su tierra. Debería ser así para los habitantes del mundo, cualquiera que fuese su país, pero desgraciadamente aún parece pronto para eso (¡aunque siempre es el momento para un comienzo!). Que juntos, los europeos, además creemos, a partir de todo nuestro fondo cultural (que es inmenso) y del mundo entero, una cultura europea, en la que las nuevas generaciones trabajen, ayudadas por el gobierno, para crear ellos/as Europa.

Tomar el pasado europeo y de la Tierra como propio

El objetivo debería ser que Europa fuese creado por las manos, la mente y el arte de los habitantes europeos unidos, y no solo por unas personas reunidas en una sala que el pueblo sienta ajenas a ellos. Partir de nuevo, tomando el pasado europeo y de la Tierra como propio (como lo es de todo el mundo) y, ayudados por las organizaciones europeas (que emplearían más sabiamente sus recursos en esto que en panfletos publicitarios de banderas) que los europeos con ideas, con voluntad y con ganas pudiesen crear una nueva vanguardia europea. Un foco de genio que cimentase la cultura de esta nueva nación que aún puede ser.

Daniel Rabal Davidov

Daniel Rabal Davidov (Madrid, 1998) es escritor, poeta y músico, entre otras cosas. A sus 20 años ya ha publicado tres libros: dos novelas (“Las Brillantes Luces de la Ciudad”, Amargord Ediciones 2016 y “CUERVOS”, Amargord Ediciones 2018) y un poemario (“Cánticos Revolucionarios”, Amargord Ediciones, 2017). Es compositor, cantante y guitarrista de “Wild Rain” y estudiante del Grado en Lenguas Modernas y sus Literaturas en la Universidad Complutense de Madrid. Es editor de la sección en español de Katoikos.eu y también edita la revista de creación literaria “La Disidencia Cultural”. Habla 5 idiomas y escribe en dos: español e inglés. Su motor es lograr un avance en la sociedad a través del arte, la cultura y el sentimiento.


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