Weaving Shared Stories Toward a Better Future / Entrelazando historias compartidas para un futuro mejor

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People all over the world tell one another – and ourselves — stories, both explicit and implicit, that shape the way we look at the world around us. Narratives about how that world came about and how it works, who its heroes and villains are, what makes it special and what needs to change. Those narratives determine our place in that world and give meaning to our lives. The words we use to name and describe the people and events that form our past, our present and the future we aspire to or fear both reflect and define our individual and collective values and goals. They help shape our own destinies and how we see and interact with others in and outside our communities. They can also encourage cooperation or conflict, depending on whether they are based on openness or fear.

Storytelling can help us make sense of what is happening around us and give us hope for a better future. They are especially important in times of crisis and uncertainty like the one we are living in now under the coronavirus pandemic. Now, more than ever, it is important that we understand the stories and narratives that underpin the crises we find ourselves in.

Many of us engaged in international cooperation have promoted the idea that policymaking should be based on data and evidence – as if these were neutral elements that existed in a vacuum. Yet policy decisions are ultimately political decisions that are made within the context of a particular story – a story about the kind of community or country or world we live in, the changes we want to make in it, and the values that drive those aspirations. It is all well and good to suggest that decisions must be based on science or empirical evidence, but cause without narrative, without a human story, is unlikely to be met with much enthusiasm. People need to feel the need for action as well as see it.

We see in debates on the coronavirus pandemic that facts and figures which in other times might have seemed indisputable to all are no longer so. They are now being attacked or weaponized depending on how they fit – or not – into certain narratives about the nature of the pandemic and how it should be dealt with. Narratives of denial are making their mark on our world, thoroughly undermining the power of facts and evidence. Why? What causes people to be drawn to them?

Those of us seeking to change the world for the better need to understand what implicit and explicit stories have shaped and are shaping the world today. We also need to understand what stories we are telling ourselves and others about the changes we want to achieve. We need to understand the underlying values, principles, fears and hopes that shape those stories and how those stories reinforce them. There are stories out there that we take for granted, that fly under the radar of legislators and policymakers or are disregarded entirely… Yet, if stories are shaping our world and how we understand it, we need to see them and hear them – all of them.

I spent 35 years working for different parts of the United Nations System, in diverse issues ranging from child health to democratic governance to climate change. And the big lesson I came away with was that what makes life worth living for us human beings are the bonds of caring that we form with others. It is what a bright high school student I met in Costa Rica called ‘going beyond just the ‘me’ to build the “us”.’

The big challenge for humankind is to expand that circle of ‘us’ to include those beyond the people that we know and love, and those who are like us. And that has to mean that we try to really see and hear their stories.

To bring together people and nations with different beliefs and interests, we need to seek out the common threads that can weave together a shared story from seemingly disparate and conflicting narratives.

To borrow the words of the Japanese novelist, Murakami Haruki, from a speech he made when receiving a literary award shortly after the March 2011 tsunami disaster in Japan:

‘We should weave together with words new morals and new ethical standards. We should plant vibrant new stories and make them sprout and flourish. Those stories will become our shared story. Like the songs that are sung when sowing the fields, our stories should have rhythms that encourage the people as they carry out their work.’

 

Yoriko Yasukawa will moderate a discussion related to the topic of this article  (“Stories of Love and Hate – The Narratives that Shape Our Present and Future”) on March 24th 2021 (see hours below) with guests Fransisco Goldman, Nina Pacari, and Leonardo Garnier. The discussion will be conducted in Spanish. Register for the event here.

Wednesday, 24 March 2021

4PM-6PM San José, Mexico DF
5PM-7PM Quito, Lima
7PM-9PM Buenos Aires, Santiago
11PM-1AM Madrid

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Entrelazando historias compartidas para un futuro mejor

 

En todo el mundo, las personas cuentan historias a los demás –y a sí mismos–  tanto explícitas como implícitas, que dan forma al modo de mirar a su alrededor. Narrativas  sobre cómo surgió ese mundo y cómo funciona, quiénes son sus héroes y sus villanos, qué lo hace especial y qué es necesario cambiar. Esas narrativas determinan nuestro lugar en ese mundo y dan sentido a nuestras vidas. Las palabras que usamos para nombrar y describir a las personas y  eventos que forman nuestro pasado, presente y l futuro al que aspiramos o tememos, reflejan y definen nuestros valores y metas, tanto individuales como colectivas. Nos ayudan a moldear nuestros propios destinos y nuestra manera de ver y relacionarnos con los demás dentro y fuera de nuestras comunidades. Además, pueden alentar a la cooperación o al conflicto, dependiendo de si se basan en la apertura o el miedo.

Relatar historias puede ayudarnos a dar sentido a lo que ocurre a nuestro alrededor y  esperanzarnos con un futuro mejor. Es especialmente importante en tiempos de crisis e incertidumbre como los l que vivimos ahora bajo la pandemia del coronavirus. Ahora, más que nunca, es crucial  que entendamos las historias y narrativas que forman la base de la crisis en la que nos encontramos.

Muchos de quienes trabajamos en la cooperación internacional promovemos la idea de que el diseño de políticas para este ámbito debe basarse en datos y pruebas –como si se tratara de elementos neutros que existen en un vacío. Sin embargo, las decisiones políticas son, en última instancia, decisiones que se toman en el contexto de una historia en particular –una historia sobre el tipo de comunidad, país o mundo en el que vivimos, los cambios que queremos hacer, y los valores que impulsan nuestras aspiraciones. Es acertado proponer que las decisiones se basen en la ciencia y en pruebas empíricas, pero es poco probable que una causa sin narrativa, sin una historia humana, sea recibida con entusiasmo. La gente debe sentir la necesidad de actuar, así como verla.

Hemos visto durante los debates sobre la pandemia del coronavirus que hechos y cifras que en otros tiempos habrían parecido innegables para todo el mundo, ya no lo son. Por el contrario, están siendo atacados o convertidos en armas en función de cómo “encajen” – o no – en ciertas narrativas sobre la naturaleza de la pandemia y sobre cómo ésta deba ser tratada. Las narrativas negacioncitas están calando en nuestro mundo, debilitando por completo el poder de los hechos y las pruebas. ¿Por qué? ¿Qué hace que la gente se sienta atraída por ellas?

Quienes buscamos mejorar el mundo debemos entender qué historias implícitas y explicitas están dando forma y moldeando nuestro mundo hoy en día. Debemos, también, entender cuáles son las historias que nos contamos a nosotros mismos y a los demás sobre los cambios que deseamos lograr. Es conveniente comprender los valores, principios, miedos y esperanzas subyacentes que moldean esas historias y cómo estos relatos los refuerzan. Hay historias que se dan por descontado, que pasan desapercibidas para los legisladores y responsables políticos o son completamente ignoradas. Sin embargo, si son estas historias las que están dando forma a nuestro mundo y al modo de entenderlo, debemos verlas y oírlas en su totalidad.

Pasé 35 años de mi vida trabajando para diferentes organismos de las Naciones Unidas, en diversos temas que van desde la salud infantil hasta la gobernanza democrática y el cambio climático. Y la gran lección que obtuve fue que lo que hace que la vida valga la pena para nosotros, los seres humanos, son los lazos de empatía que formamos con los demás. Es lo que un brillante estudiante de secundaria que conocí en Costa Rica llamó “ir más allá del ‘yo’ para construir el ‘nosotros’”.

El gran reto para la humanidad es ampliar ese círculo del ‘nosotros’ para incluir a las personas más allá de las que conocemos y queremos, las que son como nosotros. Y eso quiere decir que tenemos que esforzarnos para realmente ver y escuchar sus historias.

Para reunir a personas y naciones de diferentes creencias e intereses, debemos buscar aquellos hilos comunes que nos permitan entrelazar juntos una historia compartida de narrativas aparentemente distintas y antagónicas.

Tomando prestadas las palabras del escritor japonés Murakami Haruki, extraídas de un discurso que realizó al recibir un premio literario poco después del terrible tsunami que devastó Japón en marzo del 2011:

“Debemos tejer con palabras una nueva moralidad y estándares éticos. Debemos lograr que broten y crezcan nuevas historias llenas de vida. Han de ser historias que podamos compartir. Historias que, como las «canciones de plantación», tengan ritmo y animen a la gente.”

 

Yoriko Yasukawa moderará un debate sobre el tema de este artículo (“Historias de amor y odio – Las narrativas que dan forma a nuestro presente y futuro”) el próximo 24 de marzo de 2021 con invitados: Francisco Goldman, Nina Pacari y Leonardo Garnier. El encuentro se realizará en español. Regístrese al evento aquí.

Miércoles, 24 de marzo de 2021

4PM-6PM hora San José, Mexico DF
5PM-7PM hora Quito, Lima
7PM-9PM hora Buenos Aires, Santiago
11PM-1AM hora Madrid

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Yoriko Yasukawa

Yoriko Yasukawa has worked for over 35 years in efforts to advance inclusive and sustainable development, human rights and cultures of peace, within and outside the United Nations system. She is currently a member of the roster of mediation experts for the Inter-American Development Bank Independent Investigation and Consultation Mechanism, and is a part-time lecturer at the Meiji Gakuin University in Yokohama. She also works as an independent journalist and consultant based in Costa Rica.


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